
a María Sansone
Tus años fueron tantos
que la muerte lo supo.
d.m.
Mira tus pies
pisando nubes,
sin peso,
lentamente
donde la flor no alcanza.
donde la flor no alcanza.
Tu mano era en
mi mano:
–solo un ave caída
–solo un ave caída
frente a un mar sin marea-.
Y la brisa
primera, la vida y sus razones:
-latido en
lejanía- por copiar tu silencio
en féretro de
luna.
Principio de la carne,
arrojada semilla abierta de milagros,
no por miedos lejanos.
arrojada semilla abierta de milagros,
no por miedos lejanos.
Certezas de la
tierra que nos besa
en sí misma;
en sí misma;
tu sonrisa que adivina mi pena
donde habita tu
sangre la mañana
el amor naranjado y amarillo!
Dalmiro Meneses
Montevideo, 17/4/07
No hay comentarios:
Publicar un comentario