
Vitrofusión: Tania Meneses
Río lis, manos de nube,
-viento gris
sangre del beso en ti petrificado-,
(amor añil) espejo de tormenta
¡no pretendas lo ignore!
Soy el amanecido
entre sábanas blancas
en el agua volcada de tu vientre;
un pez, quizás un pez hecho de río y mar
-eternidad ya rota-
herido fuego de las altas fiebres
sin poder volar,
dormido tiempo de amapola
en burbuja de luz:
caricia azul, cenit abierto
¡luna de terciopelo y rosas de mi llanto!
Dalmiro Meneses
Montevideo, 31/5/10
Dalmiro: tus versos producen y procesan señales magníficas resignificadas en lenguaje, otro por diferente al mezquino humano modo de comunicarse, en ellos se produce el milagro, nueva génesis, nueva revelación : el alma se torna en ellos en fuerte sentido helénico: protagonista. Fuerte abrazo. julio
ResponderEliminarJulio: Tu opinión es muy compleja, profunda, vivificante.
ResponderEliminarEl nacimiento, encierra olor a tierra, a luna, espacio. Y en él, siento el grito más profundo de la sangre que salta a la vida. Prendido de qué viene el llanto, de cuánto secreto y cuánto silencio. De qué tiempo, de qué espacio, de qué amor o de qué miedo. Tiembla todo alrededor y Jesús se arrodilla.
¡Qué acto de rebeldía significa el nacer!¡Qué amor en libertad libera!